Poesía: Hasta la Condena.

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HASTA LA CONDENA   (VV-002)

Pajarita de patas cortas y rosadas,
cuerpecillo ágil y capa saraviada,
que diario llegas a mi enredadera
a robar el néctar de su floral,
¿acaso no sabes que la ley severa,
por robar te condenará al final?

Perdón, ¡Oh! mi señor jardinero;
reconozco que si hurto su néctar
y que mi salvación arruiné por robar;
pero eso para mi no es lo primero,
con tal de llevar comida a mis polluelos.
Sabed, señor, yo soy su madre,
ellos aún están tan indefensos
y por desdicha sólo a mí me tienen.
desde el día triste e infausto
que un ondeador asesinó a su padre,
Ya sola me decidí a robar su miel;
por estar cerca de nuestro nido.
Sola no puedo ir a la lejana selva,
donde el néctar silvestre abunda.
Intentando una vez volar tan lejos,
de regreso los encontraré asustados
y peor, de los tres, uno ya era finado.

No digas más mi noble avecilla,
me has hecho sentir mal y hasta llorar.
Sigue recogiendo en mi enredadera,
el néctar que encuentres en mi solar
y alimenta bien a tus polluelos.
¡Ah! y no te condenes por ladrona,
acepta que sea su padre putativo.
Eso,  con sólo una mera condición:
cuando ya sean pajaritos voladores,
vengan juntos a mi huertecillo
y trinen, bien alegres, una canción.

                  Uriel Villalobos Cadena

                            Bbja. Sep 01 2006


Unknown

Autor, Economista, Catedrático, Asesor Académico e Historiografo

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