Mostrando entradas con la etiqueta barrancabermeja. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta barrancabermeja. Mostrar todas las entradas


49 PRESIDENTE
 POR UNA HORA
Hace varias décadas, una muy importante empresa local ligada a la industria de abonos, entró en conflicto con su sindicato. Como siempre, discrepaban en los puntos fundamentales de la Convención Colectiva y dada la gran cantidad de mano de obra que ocupaba la empresa en mención se presentó mucha agitación social en la localidad.   Por aquel entonces gobernaba el país G. L. Valencia, quien informado de la gran beligerancia sindical local y temiendo mayor agudización del conflicto, concedió una audiencia especial al sindicato para tratar el problema.
El sindicato designó para la comisión a tres de sus mejores sindicalistas y encargó de presidirla a su más renombrado y experimentado dirigente del momento: Hilarión Porras. Los tres llegaron al despacho presidencial el día previsto, en la puerta les informaron que siguieran al despacho, se sentaran y esperaran un momento mientras el presidente llegaba. Sin saber, Hilarión se sentó en la silla reservada al presidente, tal que cuando éste entró, el secretario privado que lo acompañaba quiso desocupar la silla advirtiendo al dirigente sobre la exclusividad del mueble y haciéndole traer otra silla, pero el presidente no lo permitió, sino que se sentó en la silla que trajeron y después de saludar y escuchar a la comisión se dirigió a Porras y le dijo:
“Para ser más práctico, aprovechando que usted ocupa mi silla, a partir de este momento lo nombro presidente, exclusivamente para que formule una solución al problema de su empresa y su sindicato. Tan pronto la tenga debe dictársela aquí al secretario y yo se la firmaré enseguida. Eso sí, le ruego que se apure, pues lo esperaré un momento, ya que tengo otros compromisos pendientes por atender.”
Cuenta el pajarito testigo de la casi mágica designación, que un profundo silencio empezó en el recinto. Y en ese ambiente Hilarión buscaba y rebuscaba en sus papeles; lo mismo en su mente, donde casi se le veían girar las neuronas buscando en ella alguna bendita idea o solución, sus compañeros también hacían lo mismo.
Media hora después (que pareció como un siglo), una voz retumbó en el recinto preguntando:
Estimado dirigente y presidente “hadoc,” ¿Ya tiene usted la solución del problema?
Otra voz casi inaudible respondió: Nnnoo señor.
La primera voz  volvió a escucharse diciendo:
Le concedo treinta minutos más.  
Otra media hora después (que ahora pareció la eternidad), la primera voz volvió a preguntar:
¿Ahora si tiene ya la solución?
La segunda voz débil volvió a responder: Nnnooo seee...ñoor.

El doctor G. L. Valencia entonces se puso de pie, se dirigió a Hilarión y le dijo: En este momento lo destituyo del cargo de presidente y como observo que ni siquiera tienen una solución a su propio problema, les aconsejo regresar a  su base, formular una y luego traten de discutirla con el ministro respectivo.

Cuenta el lorito testigo que seguidamente, el presidente se despidió de los comisionados y en son de broma les sugirió no creer mucho en el  dicho popular que dice: “crea fama y échate en la cama.”

Tomado del Libro: TRADICIÓN ORAL DE BARRANCABERMEJA
Autor: URIEL VILLALOBOS CADENA



29 LA RAYA DECISIVA
De la infinita gama de curiosidades ocurridas en 1951, a raíz de la Reversión, en la que la Troco le entregó a Ecopetrol la explotación petrolera, se rescató ésta verdadera joya, referida a la raya que con una rama de matarratón un dirigente sindical trazó en el piso para determinar cual línea ideológica tenía más apoyo entre los presentes. El caso ocurrió en una concurrida asamblea de trabajadores petroleros en la que debía conformarse el nuevo Sindicato que tendría la representación legal de los trabajadores ante la recién creada Ecopetrol, pues, legalmente, al desaparecer la Troco, automáticamente el viejo Sindicato también desaparecía. El arduo proselitismo y la agitación habían dividido a los trabajadores en lo que se llamó la línea conservadora, impulsada y formada ideológicamente por el clero, cuya preparación se impartía en el Seminario por el P. Grillo, habiendo formado a SITRAECOPETROL y la línea socialista, asesorada por D. Montaña Cuellar y que buscaba reivindicar a  la  USO.

Aquel día, ante tan fuerte antagonismo, expresado en arengas de parte y parte, el caos cundió en la asamblea, obstruyendo cualquier posibilidad de votación, razón por la cual el audaz dirigente pidió un momento de atención y ante la mirada expectante de la concurrencia trazó aquella histórica raya en el piso, pidiendo luego a los presentes que quienes estuvieran a favor de la USO, se hicieran al lado izquierdo de la raya y los opositores se hicieran al lado derecho.

Cuentan que el curioso método funcionó a favor de la USO aglomerando a la multitud presente. Ante el hecho empezaron los empujones de los agitadores de una y otra ideología a hacer pasar asistentes de un lado hacia el otro, presagiando complicar nuevamente la situación. Mas, en ese momento sonó el pito de prevención, el personal tenía que coger turno, la asamblea se terminó, reivindicando la USO la mayoría y superando el crucial asunto.

Lo que siguió, quedó registrado en los archivos, dejó de ser curiosidad y, por tanto, perdió interés para el presente relato. Pero: ¿dónde había tantos detalles inéditos del caso de la raya aludida, es decir, detalles que no se escribieron en actas? se informa que en el entorno todavía en los años 2000 pululaban muchos adalides de aquella efervescente asamblea. Claro, ya caminando en forma lenta y no tan veloces como aquel día que cruzaron la susodicha raya varias veces en un santiamén. Se puede mencionar apellidos como: Villarreal, Castro Iriarte, López Ortiz, entre otros.
Comentario: Una mera raya puede ser más eficaz que mil discursos.

Tomado del Libro: TRADICIÓN ORAL DE BARRANCABERMEJA
Autor: URIEL VILLALOBOS CADENA