Guaimaral Magdalena: Los Tesoros Rangelanos:(Leyenda)

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LOS TESOROS
RANGELANOS



Cuentan que cuando Mano Pedro Rangel, a raíz de una penosa enfermedad, sintió la proximidad de la muerte, llamó a sus tres únicos hijos: Elías, Felipe y Pedro y les repartió su enorme riqueza. Elías rehusó recibir su parte y enguayabado por la enfermedad de su padre se fue con rumbo desconocido. Felipe, también llorando, se fue a buscar algún remedio que le prolongara la vida a su papá. Poco tiempo después, el viejo murió y Mano Pedro Rangel (hijo) tuvo que encargarse de toda la gran riqueza. Pero no deseando tocar las partes de sus nobles hermanos ausentes y fiel a la honestidad heredada del viejo, decidió esconder cada una de las partes en sitios distintos y se dedicó a administrar la parte suya.

Mano Pedro (hijo), siendo el menor esperaba que sus hermanos aparecieran antes de él morir, para indicarles personalmente el sitio donde guardaba su parte de herencia. Pero el tiempo pasó, a los noventa y cinco años de edad el viejo murió; de Felipe alguna vez se rumoró que una culebra lo había matado en la región de La Peña; de Elías nunca se volvió a tener noticias. Y el finado, considerando el gran tamaño de aquellas riquezas, no quiso confiar el secreto ni siquiera a sus propios hijos. A ellos, respecto al asunto, solamente les dijo que: hasta la tercera descendencia de sus hermanos, si se presentaban unidos, sabrían fácilmente hallar el sitio. De lo contrario, en honor de la gran bondad que le conoció a Elías y a Felipe, sólo dos buenos corazones unidos, como los de sus hermanos, verían las señas que los podrían conducir hacia aquellos dos tesoros.

Mano Pedro (hijo), desde varios años antes de morir, afirmaba que sus dos hermanos ya eran finados; decía que a eso se debían ciertos aromas distintos muy agradable que sólo él percibía en dos sectores de los extensos predios heredados.

El viejo recordaba que aquellos olores eran los perfumes preferidos de Elías y Felipe. Los sitios correspondían a las partes de tierras que su papá  designó a los dos, las cuales él vendió posterior mente para guardar el producto de su venta junto con las demás riquezas heredadas. El aroma desapareció de los predios después de vendidos estos. Se dice que los mismos se trasladaron para dos sitios conocidos como “El Mango de Revuelta” y “Los Algarrobos.” El primero ubicado en la región de Poncio y el otro en La Angostura, ambos en límites entre Guamal y El Banco. Se sabe que tanto el mango, como los dos algarrobos fueron sembrados por el viejo cuando ya su padre murió y les dedicó muchos cuidados, hasta asegurarse que crecieran y perduraran, diciendo que lo hacia para que sus descendientes lo recordaran.

El mango (cuyo nombre proviene del apellido de un yerno de don Pedro, quien con su esposa heredó aquel predio y solía retozar bajo la sombra del frondoso árbol)  sigue allí, a la vera del camino real, muy mencionado en la región, porque es el sitio donde los solitarios transeúntes, posterior a la muerte del viejo, dicen percibir extraños aromas, escuchar ruidos de jinete y ver celajes despla zándose de un lado a otro del camino. Se afirma que los extraños sucesos se presentan casi siempre que un solitario adulto pasa por el sitio con niños aun inocentes y son mas frecuentes en cierta época coincidente con la fecha de fallecimiento de Mano Pedro (hijo).

En los algarrobos, después de la muerte del viejo, también se empezó a observar una viva luz, que se desplaza por el suelo desde el pie del árbol ubicado al sur hacia el localizado en el norte. La aparición siempre se da acompañada de una especie de murmullo como de varios niños que juegan y cuando todo se calma, queda en el ambiente el aroma de un misterioso perfume. Las apariciones en Los Algarrobos, contrario a las del “Mango de Revuelta,” no se dan en presencia de menores, sus observadores casi siempre han sido adultos soli tarios, duetos y hasta tríos.  

Dándole fe a los rumores de la gente, seguramente en los sitios descritos, yacen ocultos dos entierros de la gran riqueza rangelana. El árbol de mango y los de algarrobo serían las marcas que su encargado colocó. Los aromas que se perciben en ambos sitios constituirían las señas dada por sus dueños a los destinatarios para su localización, tal como Mano Pedro (hijo) lo insinuó antes de morir. Pero lo que sí sigue siendo un misterio es la relación de las apariciones en ambos sitios con la presencia o no de niños. Aunque se dice que el asunto puede deberse a la condición puesta por Mano Pedro, en cuanto a que si no aparecían herederos, sólo dos buenos corazones unidos, como el de niños inocentes, podrían hallar la riqueza dejada por sus dos nobles y bondadosos hermanos.
                                                                             Por: UVC.



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Autor, Economista, Catedrático, Asesor Académico e Historiografo

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