GÉNESIS Y EVOLUCIÓN DEL PUEBLO
ÉPOCA
ABORIGEN: La ubicación geográfica de Guaimaral
indica que su territorio estuvo habitado por grupos de la gran etnia Chimila,
quienes desde los montes de El Banco se extendieron en toda la ladera de la
ciénaga de Chilloa y sus conexas. Collaima, Saballo, Mulengue, Poncio, Pere,
Peralejo, Guaguaco, Vanega, Curumuta, Malena son topónimos del entorno cuyos
monemas provienen de lengua aborigen; incluso los vocablos Guaimaral, Urquijo y
Menchiquejo, también se afirma que son de origen Chimila. Estos detalles
inducen a confirmar el poblamiento Chimila del territorio guaimaraleño. Además,
todavía hasta principios del siglo XX, por los lados de La Ceja, Collaima y
Pere vivían en el monte descendientes Chimila que vestían guayuco, lucían
turbantes y cargaban atados de flechas terciados en sus espaldas.
El pueblo
Chimila desarrolló gran habilidad de navegación en pequeñas embarcaciones
llamadas piraguas con lo cual pudieron enfrentar las grandes crecientes de la
extensa ladera de naturaleza profundamente playonera. Eso los llevó a la
construcción del canal conocido como “El Caño Grande o de Guamal” con el cual
comunicaron la Ciénaga de Chilloa al Río Mompós. Lo mismo que los caños La
Sebastiana y El Mimbre, que unen la Ciénaga Saballo al Caño Grande. De esa
manera mejoraron sus vías de navegación para sus flotas de piraguas en épocas secas.
ÉPOCA DE LAS
POSESIONES: La paulatina reducción Chimila a
reservas territoriales, dejó espacios para establecer (tal vez a partir de 1860/1880)
las primeras Posesiones o viviendas de familias dedicadas al cultivo y la cría de animales domésticos y
ocasionalmente a la pesca. Todo para su propia manutención pues no había
necesidad de intercambio de productos ni de servicios. Así florecieron en lo que hoy es Guaimaral bellas posesiones
a las que sus dueños iniciales dieron nombres muy acordes con sus
características, como:
F Tierra
Grata: Ese fue el nombre que don Ramón (pelao)
López y su señora Hilaria (smi), pusieron a su Posesión, ubicada hacia el nor-oriente
de lo que luego sería el pueblo. Dicho predio pasó después a don Vicente
Florián, cuyos descendientes los siguen conservando. Lindante con Tierra Grata,
construyó vivienda don Eduvigen Lerma.
F Campo
Hermoso: Posesión ubicada hacia el oriente a orillas de Saballo. Su nombre lo dice todo y
debió colocarlo don Juan Villalobos, su
inicial poseedor, quien la cedió a la familia formada por Benito Altamar y
Guillerma González, la cual le dio gran esplendor. La familia formada por Roque
Fuentes y Elia Peinado, a finales de los años cincuentas, adquirieron el predio
donde estaba la Posesión y aún lo conservan. Hacia el sector de Campo Hermoso
también construyeron viviendas don Eusebio Ángel, Guillermo Castro y doña
Evangelista Florián, predios que sus descendientes siguen conservando.
F Tierra
Firme: Contigua, al sur, de Campo Hermoso se
localiza Punta Arenal y La Angostura, sector donde floreció esta bella
Posesión, en la cual don Catalino Rangel y su señora Cayetana (smi), levantaron
una numerosa familia. Al morir los viejos sus hijos mantuvieron la Posesión
pero al morir estos la misma decayó y sus tierras fueron vendidas a otros.
F El
Mango Rosita: Así llamó don Manuel Rangel (hermano de
don Catalino) y su señora Juanita Torres, la Posesión que construyeron a orilla
de la Cienegueta hacia el sur del pueblo. Ello en referencia a un extraño árbol
de mango que quedó allí junto a la casa, cuyos frutos no sólo eran color de
rosa, sino que olían a rosa y se destacaban por su dulce sabor.
F El
Silencio: Fue el nombre que don Martín Pava y
doña Paulina Rangel (hija de don Catalino) pusieron a un verdadero remanso que
construyeron en un predio de Tierra Firme que don Catalino cedió a su hija. La
Posesión pasó después a la familia formada por Emilio Villarruel y Ángela
Pacheco, quienes la reformaron respetando los encantos naturales del lugar.
F La
Esperanza: En el lado sur de la Cienegueta todavía
subsisten unos viejos árboles de mango junto a los cuales don
Hipólito Ramos y Basilia Fuentes establecieron su vivienda a la que bautizaron:
La Esperanza. La hermosa Posesión desapareció al mudarse sus dueños hacia otro
punto más alto evitando las periódicas inundaciones.
F El
Puerto del Mango e Islita: A orilla del Caño Grande, al sur
del pueblo, todavía se observan los viejos tamarindos, mangos y naranjos que
don Rumaldo Rangel y su señora Elena
Ramos sembraron junto a sus viviendas. Primero en el Puerto del Mango y luego
en La Islita, hacia donde la mudaron evitando las inundaciones del caño. Cabe
destacar aquí que el Puerto del Mango constituyó la entrada principal al pueblo. Las canoas arrimaban
allí y en burros se llegaba al pueblo; incluso después de hecho el Caño de
Guillén.
F Campo
Alegre: Posesión que don Tránsito Ramos y su
señora Francisca Alfaro levantaron hasta convertirla en Hacienda Ganadera,
hacia el occidente de la Cienegueta, al
lado derecho del camino hacia el Puerto del Mango. Pasó luego a descendientes
suyos pero ya luce bastante decaída
F El
Tormento: Don Eliseo Ramos y su señora Concepción
Gutiérrez establecieron una bella y productiva Posesión hacia el occidente, al
lado derecho del camino hacia El Chuzo, a la que llamaron: El Tormento.
F El
Chuzo: Territorio ubicado en el sur-occidente que
constituyó predio de varias posesiones: Hacia los lados de las ciénagas
llamadas Vanega y Las Flores se estableció don José del Rosario Aconcha. A
orilla de la ciénaga llamada Peralejo, que hace límite con el Corregimiento Salvadora,
levantó don Juan Ramos y su señora Simona Aconcha su hermosa Posesión llamada
Pere. Hacia el camino real se ubicó don Isabel Villalobos y su señora Vita
Flórez, quienes llamaron a su Posesión
Costa Rica. Don Isabel denunció también predios en lo que sería luego el
centro del pueblo. En dirección hacia El Chuzo, por El Pozo Gatero levantó
también don Antonino Aconcha y su señora Manuela Julio una Posesión.
F Santa
Rosa y El Amparo: Por el paso de Los Chuices hacia Guamal, en el occidente,
aún se observan los vestigios de estas dos Posesiones. Eran propiedad de don
Alejandro (Alejo) Fuente y doña Heliodora (Lola) Ramos.
F Corocito
(1): Territorio donde don Agustín Pérez y
Ana Villalobos, lo mismo que don Manuel Narváez establecieron sus Posesiones
dedicadas al levante de grandes lotes de ganado vacuno.
F Collaima:
Posesión ubicada entre El Corocito y Santa Rosa. Allí levantó don Tomás
Alvarado y su señora Gregoria (goya) Ardila a su familia.
F La
Ceja: Posesión localizada a orillas del
camino real donde don Hipólito (polo) Florián levantó su numerosa familia.
F El
Corocito (2): Territorio por el paso de la trocha
hacia Corralito, donde levantaron Posesiones don Pedro Cantillo y doña Eufemia
Toloza; don Francisco Tomas y doña Simona Toloza; don Carmen Alvear con doña
Cecilia Cantillo y don Roque Calleja con doña Petrona Arbeláez.
F El
Paraíso: Tal fue el nombre que don Socorro
Rodríguez dio a su Posesión hacia el nor-occidente. Don Simón Rodríguez (hijo)
la heredó y sus descendientes aún la conservan.
F Mulengue:
Territorio contiguo a El Paraíso donde levantaron posesión: don Juan María Alvarado y que heredó su hijo
Jeremías, marido de doña Antonia Guillén. También don Juan Villegas con su
señora doña Timotea Zambrano; lo mismo que Inocencio Alvear y su señora Matilde
Alvarado.
Posesión
significaba predio separado en un territorio baldío por alguien quien
denunciaba haber tomado posesión de él y construido allí su vivienda. La
oficina de rentas nacionales lo registraba y le asignaba un catastro anual.
Luego de varios años de posesión el denunciante podía solicitar expedición de
título de propiedad.
En realidad,
aunque por aquellos tiempos (primer tercio del siglo XX) ya se hablara de
Guaimaral, el grupo de Posesiones localizadas en el territorio no constituía un
pueblo propiamente dicho. Formaban, sólo un grupo de viviendas cercanas
ocupadas por familias independientes. Inclusive, en sectores como El Chuzo y
los dos Corocitos, donde había varias Posesiones inmediatas, no se vivía como
en pueblos, sino como en fincas. Es decir, unidades autosuficientes donde sus
miembros no disponían de ornato común. Hasta los caminos aún eran privados y no
compartían otros elementos en forma comunitaria constante.
A las
Posesiones se llegaba por pasos que atravesaban los predios a los cuales se
entraba por puertas de trancas o por broches de alambres. Una jauría de perros
avisaba la llegada de alguien. Todavía a algunas viviendas de El Chuzo, Pere,
El Corocito, entre otras, se llega por un paso abriendo broches o pasando
trancas y avisa la misma canina alarma.
Tal vez el
único intento de construir casas
alineadas semejante a una calle ocurrió en el sector del Pozo Gatero, donde
personas familiares construyeron sus viviendas. Fue el caso de doña Agapita
Aconcha, doña Mónica Aconcha (hermanas), doña Urbana Sánchez, doña Munuela
Rodríguez (hijas de la primera) y doña Aurora Rangel y Benacio Ruidíaz. Pero el
intento quedó bloqueado, porque los vecinos no dieron paso a la posible calle.
Ocurrió lo mismo hacia el norte de El Chuzo, donde los hermanos Silvestra,
Jacobo, Andrés, Rangel y otros familiares construyeron una hilera de casas
contiguas, pero que con el tiempo se acabaron.
ORGANIZACIÓN
DEL PUEBLO:
F Fase
Inicial: Se sabe que La ordenanza No: 15 del 02
de julio de 1905 elevó a Guamal a la categoría de Municipio. Allí se menciona a
Guaimaral como parte de su territorio. Pero no se sabe quien estableció el
pueblo como tal, ni cuando. Por versiones de los viejos se afirma que para 1915
ya existía la primera calle del pueblo formalmente trazada. Se extendía desde
el predio de los Lerma en el norte hasta el predio de don Francisco Flórez en
el sur. La atravesaba el camino que venía desde Collaima y La Ceja hasta Campo
Hermoso (camino real) y el que venía desde El Paraíso hasta Saballo pasando por
Tierra Grata, éstos en sentido occidente-oriente. El sector de la iglesia ya
estaba demarcado en el costado occidente
de la calle, en el extremo sur. En el costado oriente de la calle, frente a la
iglesia, se dejó lote para escuela, inspección y cárcel.
El trazado inicialmente incluía pocas viviendas, pues los
lotes permanecieron vacíos bastante tiempo. Sólo con el correr del tiempo
algunos de sus dueños construyeron las primeras casas del poblado que aunque
mantenían el aspecto de fincas ya estaban construidas en línea de calle. Entre
ellas, de norte a sur: tres de la familia Vicente Florián y Andrea Villa; dos
de la familia Manuel Aconcha y Margarita Aconcha, la de Benito González, la de
Irene Ramos, la de Bernardino Lima, la de Genoveva Arias, la de Ladislao Muñoz,
la de Cesareo Cadena, la de Petronila Barriosnuevo, la de Emiliano Pacheco, la
de Rumaldo Rangel Ramos y la de Leonardo Blanco. Sin embargo, aquella primera
calle sirvió para iniciar el proceso comunitario propio de un pueblo. Carreras
de caballo, fandangos o cumbiambas, peleas de gallos, animadas con apuestas,
ron, tabaco y chucherías, busca pleitos, fueron atrayendo a los vecinos, luego
de sus faenas diarias, desde las Posesiones hacia las esquinas de la calle,
generando ambiente de pueblo.
Por aquel
entonces se debió construir la iglesia. Su establecimiento seguramente
incrementó y fortaleció el proceso de vida comunitaria con la realización de
los primeros actos religiosos en común. Así mismo, le dio forma y ensanchó el
poblado; pues se abrió el tramo de calle que va desde la plaza hasta el puerto
de la Cienegueta. En ese entonces, Puerto del Suán y establecido como entrada
principal al pueblo; de ahí que hacia él se colocara el frente de la primera
iglesia construida.
La nueva calle
si trazó lotes para vivienda tipo pueblo y sus dueños fueron construyendo con
el tiempo. Entre ellas, de norte a sur: las de Antolín Villalobos, Lázaro
Cadena, Natividad Aconcha, Rumaldo Rangel Torres, Domingo Rodríguez, Agapito
Villarruel, Angélica Lima, Francisco Flórez, Pedro Villarruel, Eulalio Toloza,
Gil Villalobos y Manuela Rangel. También se abrió camino desde El Tormento
hasta la Angostura, con paso hasta El Chuzo.
De modo que ya
se podía hablar del Guaimaral inicial, consistente en una pequeña iglesia en el
centro. Por el costado oriental de ésta la primera calle extendida hacia el norte.
Por el lado occidental la segunda calle orientada hacia el sur. Además, tres
caminos o callejones que cruzaban dichas calles de occidente a oriente (véase
dibujo 01). Este pueblo inicial se mantuvo por varios años, sometido a la preponderancia
de las Posesiones que seguían
imponiendo su estilo
de vida. Ello no obstante disponer ya de Camino Real, Plaza, Iglesia y
Cárcel, como elementos propiciadores de vida comunitaria.
F Primera
Expansión: En la expansión de aquel pueblo inicial,
debe mencionarse el efecto de las grandes crecientes, las cuales hicieron que
éste se ampliara para dar cabida a las numerosas familias que llegaron desde la
orilla del río Mompós buscando socorro.
Todavía se
menciona el efecto de las crecientes de 1916, 1932 y 1943, cuando llegaron
muchas familias forasteras, teniendo que alojarse hasta en la iglesia. Varias
de ellas, pasadas las crecientes, decidieron quedarse, optando por hacerse
aunque fuera a un solar no inundable.
Las periódicas
llegadas de familias buscando radicarse en el pueblo, pero sobre todo las cada
vez más numerosas familias en las Posesiones, donde los hijos habían crecido y
conseguido sus mujeres (los varones) o sus maridos (las mujeres) y también
habían procreado, exigieron la construcción de nuevas viviendas. Esa necesidad
se orientó hacia el trazado y apertura de más calles que propiciaran nuevos solares.
De ahí que con el tiempo se abriera la llamada calle arriba, extendiéndose
desde el predio de doña Cristina Moya en el sur hasta la orilla de Saballo en
el norte (véase dibujo 02). En dicha calle se fueron estableciendo varias
viviendas; entre ella, de norte a sur, las de Valentín Alvarado y Salvadora
Vega; la de Isabel Rangel (murillero); la de Rumaldo González; la de Cruz Moya
(murillero); la de Ramón Peñaloza y Rita (smi); la de Ignacio Palomino y
Cándida Ruidíaz; la de Poligenia Peñalosa; la de Isabel Pérez y Juana
Rodríguez; la de Delfín Pérez y Jobita Rodríguez; la de Bonifacio Rodríguez y
Anaidalide Rangel; la de José Rosario Cadena y María Moya; la de Ciriaco Ángel;
la de Paula Villalobos y Santiago Ramos; la de Pablo Cadena y Rosa López; la de
Modesta Ramos; la de Agripina Cadena; la de Juan Ventura Rangel; la de Antonino
Aconcha; la de Fernanda Villalobos; la de Cristina Moya, entre otras. El camino
Real tomó forma de carrera y a su lado construyeron viviendas, viendo de oriente-
occidente, Pedro Ángel y Justa López, Tiburcia Rangel y Sebastián Aconcha,
Arsenio Ramos y Laureana Villalobos (La Tito), Carmen Cadena (guacharaco) y Aniceta
Quiroz, Críspulo Pacheco y Evangelista Rangel, J. Manuel Ávila e Inés María
Amariz, Octavio Rodríguez e Irene Moya y Felipa Cadena. Las dos últimas ya
existían, pero fueron reubicadas.
F Otras Expansiones: En la década del setenta se
abrió la calle que va desde El Paraíso, en el norte, hasta interceptar el
callejón que viene de El Corocito y se le llamó calle nueva. No obstante los
más de trescientos metros del tramo abierto, para ese entonces sólo se
construyeron tres o cuatro viviendas; número este que fue aumentando con el
tiempo. Tal que a mediados del año 2006, ya tenían vivienda allí José Daniel
Villarreal Florián, Gregorio Alfaro, Simón Pérez, Adalberto Villarreal Florián,
Néstor Barraza, Armando Alvarado, Ubaldo Villarreal Florián y Leli Leguía con
su señora Flor Rocha, entre otras.
A finales de los años ochenta se abrió el tramo de
callejón por entre Campo Hermoso y Tierra Firme hasta Saballo. Nuevas viviendas
se construyeron allí: la de Juvencel Aconcha y Ana Tulia Villalobos, Fernéi
García Navarro, Dionisio Cadena Gutiérrez, Crispiniano González Ángel, Pablo
Florián, Édinson Cadena Villalobos, entre otras. También se abrió el callejón
que va desde el Pozo Gatero hacia el oriente, dando cabida a nuevas viviendas:
la de Alberto Acosta y Sabina Ramos, la de Felipe Rangel y Belarmina Castro, la
de Ariel Alvear Moreno, entre otras que ya existían allí. Se construyeron
viviendas en el callejón de El Silencio como la de Alcídez Florián y Cleotilde
Ruidíaz, Ángel María González Rangel y Hortensia Ángel López, Emilio Villarruel
y Ángela Pacheco y otras.
En el año 2000, otra vez una creciente generó la más
notoria expansión del poblado en los últimos tiempos. Esto al formarse el
barrio Nuevo Milenio, para solucionar la crisis de vivienda que se produjo por
la inundación de aquel año. Este barrio se extendió hacia el occidente, desde
el pueblo hasta el cementerio por el lado norte del camino real y representó
una ampliación de 66 viviendas más al pueblo. Esto dio la oportunidad a muchas
parejas jóvenes de tener su propio hogar independiente, saliendo de la casa
paterna. Todo para elevar el total de viviendas del pueblo, en el año 2006, a
275 incluyendo Los Corocitos, Pere, El Chuzo y otras viviendas aledañas.
Tomado
del Libro: GÉNESIS DE GUAIMARAL
Unidad
I: GÉNESIS Y ORGANIZACIÓN DEL PUEBLO.
Autor:
URIEL VILLALOBOS CADENA.
0 comentarios:
Publicar un comentario