Guaimaral Magdalena: Inspección, Cárcel y Telefonía

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INSPECCIÓN, CÁRCEL Y TELEFONÍA:

Según Cuentan, sólo para controlar a los parroquianos que se excedían de ñeque, desde los inicios del pueblo se construyó un local para Inspección y Cárcel. Era una casa de bahareque dividida en dos secciones: Una, donde atendía el Inspector, en una mesa con gavetas y tres taburetes; eso cuando era estrictamente necesario, porque casi siempre atendía en su casa y hasta en la calle. La otra, era la cárcel, con una rústica banca de varios puestos, un pesado Cepo de madera y sin paredes; allí se dejaba a los detenidos y se le ponía Cepo sólo a los groseros. La primera que tuvo el pueblo estaba en la esquina sur-oriental de la iglesia; donde después se construyó la caseta para la planta eléctrica que se quedó en proyecto. El segundo local que se construyó con el mismo fin quedó ubicado al lado norte del viejo cementerio. Tenía las mismas características del anterior; pero su techo era de zinc e incluyó patio alambrado, para cárcel de  burros, caballos y vacas que no aseguraran.
Acotación: En aquella época, las multas por detención y liberación  de semovientes se convirtieron en el principal rubro de ingresos del Corregimiento. Eso hasta que una noche, acosados por el gran hacinamiento, el hambre y la sed, los presos  se amotinaron, irrumpieron violentamente en el despacho y se comieron los libros de registro y demás; como se comprobó dos días después cuando el Inspector llegó con algunos dueños a liberar sus detenidos. El hecho produjo una severa crisis de identificación, pues la población se quedó sin registros de nacimiento, notas de degüello y demás información primaria.

A mediados de los años ochenta, el local se utilizó para colocar cabinas de Telecom, que mediante la instalación de una elevada antena, empezó a prestar servicio de telefonía en el pueblo, no sólo en las cabinas públicas sino en algunas viviendas (Pedro Rangel González, Zunilda Rangel, Carmela Villarruel, Hernando Cadena, entre otros). El servicio se mantuvo durante varios años, hasta que un rayo dañó la antena y no la volvieron a reparar; tal vez por la crisis general de dicha empresa y porque la era del sistema celular estaba en marcha. El predio terminó anexándose al colegio  SCJ.

Tomado del Libro: GÉNESIS DE GUAIMARAL
Unidad  IV: ORNATO Y SERVICIOS.
Autor: URIEL VILLALOBOS CADENA.




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Autor, Economista, Catedrático, Asesor Académico e Historiografo

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