HIDROGRAFÍA DE GUAIMARAL MAGDALENA:
Una de las grandes riquezas del Corregimiento  son sus cuerpos de agua, pantanos y humedales, de lo cual se tiene lo siguiente:

F Ciénagas:
Saballo: Bordea el pueblo desde el rincón de los Cuervos, en el sur-oriente, hasta el rincón de Mulengue en el nor-occidente, bordeando todo el costado oriental. Su extensión aproximada alcanza 2K2. Su profundidad varía entre 3 y 8 metros dependiendo de la pluviosidad. Tiene salida hacia la ciénaga de Chilloa por el estrecho de El Hoyo. Su denominación es un vocablo aborigen que significa agua del Sábalo.

Malena:  Sistema de pequeñas pozas ubicadas a lado oriental del Caño la Sebastiana. Su nombre quiere decir Agua de reptiles o de maleza.

La Cienegueta: Bordea el sur del pueblo. Profundidad aproximada de 2 a 6 metros. Extensión de 0.3K2. Tiene salida a la Ciénaga Coroncoro por El Cañito.

Coroncoro: Ciénaga localizada entre el rincón de Los Cuervo y la Cienegueta, sus características son semejantes a la de ésta; salvo que por su abundancia de Chuís los Chimilas la creían llena de diminutos monstruos.

Las Flores: Ubicada hacia el sur-occidente del pueblo. Extensión de 0.2K2. Es poco profunda, por lo que se convierte en pantano durante la sequía.

Vanega: Ciénaga contigua y comunicada con Las Flores y sus características son similares.

Peralejo: Ubicada hacia el lado occidental del pueblo. Extensión aproximada de 1K2. Profundidad entre 4 y 8 metros. Sirve de limites con el Corregimiento Salvadora. Se intercomunica con Vanega y Las Flores en épocas de crecientes grandes y tiene salida al Caño Grande por el caño llamado Cancova.

Otros: Son importantes los pantanos y humedales de Guaguaco, Jobá, Jobalito y La Sebastiana.


F  Caños o Canales: Esta riqueza yace ya perdida o inútil, luego de que en el pasado fuera el sistema más importante. Debe aclararse aquí que se denomina caño o canal a los elaborados por la mano del hombre. Por lo tanto, son obras culturales en la propia naturaleza. Así mismo, los canales o caños se caracterizan porque su cause cambia de dirección según se esté en creciente o bajando, fenómeno que no ocurre en los causes naturales. Los caños de Guaimaral son:

El Caño Grande: Legado hecho y dejado por los Chimilas. La obra les permitió unir la ciénaga de Chilloa al río Mompós y extendieron su dominio hasta establecer los asentamientos Guacamayal y Chilloa.

Caño la Sebastiana: Dio paso de la Ciénaga de Saballo al Caño Grande; desde El Botadero hasta El Hoyo.

El Canal de El Hoyo: Une a Saballo con Chilloa, comunicando a los pueblos de la ciénaga de manera directa y dando salida a Guaimaral hacia El Banco y Chimichagua.

Caño de la Cienegueta: Dio paso desde la Cienegueta a Saballo por el rincón de Los Cuervos. Salía desde cerca del Cañito hasta la Punta de los Cuervos, bordeando la Ciénaga Coroncoro. Aún es un vestigio histórico palpable a simple vista no obstante su sedimentación.

Chorro del Mimbre:  Permitió pasar desde el rincón de Los Cuervos al Caño Grande, por frente al sitio llamado Punta de los Cuervos. Al parecer, por la coincidencia de su trazado, el Chorro del Mimbre y  el Caño de la Cienegueta eran un solo caño construido por los Chimilas para pasar desde el Caño Grande hasta La Cienegueta, esquivando la Ciénaga Coroncoro. Tal vez la tribu de Guaimaral buscaba un paso corto hacia el territorio de Caimital y Pajaral.

Caño Villalobos y Caño Guaguaco: El primero dio paso entre la Cienegueta y las Posas de Guaguaco; el segundo permitió pasar desde las Posas de Guaguaco a las ciénagas de Las Flores, Vanega y Peralejo. Este sistema daba vía hacia Guamal, usando como puerto a Salvadora.

Todos estos caños fueron hechos por los Chimilas. Pero la comunidad pionera de Guaimaral también hizo los siguientes caños para mejorar la navegación de canoas hacia el pueblo:

Caño Guillén: Permitió el paso desde el Caño Grande a la Ciénaga Coroncoro y con un brazuelo conecta el rincón de Los Cuervos. Se hizo por trabajo comunal y lo dirigió un señor de apellido Guillén, allegado de don Agapito Villarruel, a quien se debe su nombre.

El Cañito: Une la Cienegueta con la Ciénaga Coroncoro y también fue obra de las anteriores cuadrillas. Guillén y El Cañito convirtieron al Puerto del Suán (o puerto de Manuela Rangel) en el principal punto de llegada a Guaimaral, como quiera que acortaba la distancia y sobre todo permitía llegar las canoas más cerca de la plaza del pueblo.

Cancova: Dio paso entre la Ciénaga Peralejo y el Caño Grande. Su existencia fue obra de los pioneros de Salvadora con ayuda de personal de Guaimaral, dado que Peralejo hace límite entre los dos corregimientos y el caño interesaba a ambos pueblos.

El Caño Muesca: Permitió el paso entre Saballo y el Caño la Sebastiana por frente a La Angostura. Es el más reciente construido, pues todavía uno que otro de sus cavadores aún vive y recuerda las arduas jornadas de trabajo en Covao, como se le denominó durante su hechura. Nombre que luego la gente le cambió por el de Muesca, en alusión a don Saturnino Vanegas, inspector de la época y quien dirigió la obra. Muesca era el apodo de don Saturnino, colocado por la gente debido a su muy huesuda cara.

Tomado del Libro: GÉNESIS DE GUAIMARAL
Unidad  II: ASPECTOS GEOGRÁFICOS.
Autor: URIEL VILLALOBOS CADENA.


GÉNESIS Y EVOLUCIÓN DEL PUEBLO


ÉPOCA ABORIGEN: La ubicación geográfica de Guaimaral indica que su territorio estuvo habitado por grupos de la gran etnia Chimila, quienes desde los montes de El Banco se extendieron en toda la ladera de la ciénaga de Chilloa y sus conexas. Collaima, Saballo, Mulengue, Poncio, Pere, Peralejo, Guaguaco, Vanega, Curumuta, Malena son topónimos del entorno cuyos monemas provienen de lengua aborigen; incluso los vocablos Guaimaral, Urquijo y Menchiquejo, también se afirma que son de origen Chimila. Estos detalles inducen a confirmar el poblamiento Chimila del territorio guaimaraleño. Además, todavía hasta principios del siglo XX, por los lados de La Ceja, Collaima y Pere vivían en el monte descendientes Chimila que vestían guayuco, lucían turbantes y cargaban atados de flechas terciados en sus espaldas.
El pueblo Chimila desarrolló gran habilidad de navegación en pequeñas embarcaciones llamadas piraguas con lo cual pudieron enfrentar las grandes crecientes de la extensa ladera de naturaleza profundamente playonera. Eso los llevó a la construcción del canal conocido como “El Caño Grande o de Guamal” con el cual comunicaron la Ciénaga de Chilloa al Río Mompós. Lo mismo que los caños La Sebastiana y El Mimbre, que unen la Ciénaga Saballo al Caño Grande. De esa manera mejoraron sus vías de navegación para sus flotas de piraguas en épocas secas.


  
ÉPOCA DE LAS POSESIONES: La paulatina reducción Chimila a reservas territoriales, dejó espacios para establecer (tal vez a partir de 1860/1880) las primeras Posesiones o viviendas de familias dedicadas al cultivo  y la cría de animales domésticos y ocasionalmente a la pesca. Todo para su propia manutención pues no había necesidad de intercambio de productos ni de servicios. Así florecieron  en lo que hoy es Guaimaral bellas posesiones a las que sus dueños iniciales dieron nombres muy acordes con sus características, como:

F Tierra Grata: Ese fue el nombre que don Ramón (pelao) López y su señora Hilaria (smi), pusieron a su Posesión, ubicada hacia el nor-oriente de lo que luego sería el pueblo. Dicho predio pasó después a don Vicente Florián, cuyos descendientes los siguen conservando. Lindante con Tierra Grata, construyó vivienda don Eduvigen Lerma.

F Campo Hermoso: Posesión ubicada hacia el oriente  a orillas de Saballo. Su nombre lo dice todo y debió  colocarlo don Juan Villalobos, su inicial poseedor, quien la cedió a la familia formada por Benito Altamar y Guillerma González, la cual le dio gran esplendor. La familia formada por Roque Fuentes y Elia Peinado, a finales de los años cincuentas, adquirieron el predio donde estaba la Posesión y aún lo conservan. Hacia el sector de Campo Hermoso también construyeron viviendas don Eusebio Ángel, Guillermo Castro y doña Evangelista Florián, predios que sus descendientes siguen conservando.

F  Tierra Firme: Contigua, al sur, de Campo Hermoso se localiza Punta Arenal y La Angostura, sector donde floreció esta bella Posesión, en la cual don Catalino Rangel y su señora Cayetana (smi), levantaron una numerosa familia. Al morir los viejos sus hijos mantuvieron la Posesión pero al morir estos la misma decayó y sus tierras fueron vendidas a otros.

F  El Mango Rosita: Así llamó don Manuel Rangel (hermano de don Catalino) y su señora Juanita Torres, la Posesión que construyeron a orilla de la Cienegueta hacia el sur del pueblo. Ello en referencia a un extraño árbol de mango que quedó allí junto a la casa, cuyos frutos no sólo eran color de rosa, sino que olían a rosa y se destacaban por su dulce sabor.

F  El Silencio: Fue el nombre que don Martín Pava y doña Paulina Rangel (hija de don Catalino) pusieron a un verdadero remanso que construyeron en un predio de Tierra Firme que don Catalino cedió a su hija. La Posesión pasó después a la familia formada por Emilio Villarruel y Ángela Pacheco, quienes la reformaron respetando los encantos naturales del lugar.

F  La Esperanza: En el lado sur de la Cienegueta todavía subsisten  unos viejos  árboles de mango junto a los cuales don Hipólito Ramos y Basilia Fuentes establecieron su vivienda a la que bautizaron: La Esperanza. La hermosa Posesión desapareció al mudarse sus dueños hacia otro punto más alto evitando las periódicas inundaciones.

F  El Puerto del Mango e Islita: A orilla del Caño Grande, al sur del pueblo, todavía se observan los viejos tamarindos, mangos y naranjos que don Rumaldo Rangel  y su señora Elena Ramos sembraron junto a sus viviendas. Primero en el Puerto del Mango y luego en La Islita, hacia donde la mudaron evitando las inundaciones del caño. Cabe destacar aquí que el Puerto del Mango constituyó la entrada  principal al pueblo. Las canoas arrimaban allí y en burros se llegaba al pueblo; incluso después de hecho el Caño de Guillén.

F  Campo Alegre: Posesión que don Tránsito Ramos y su señora Francisca Alfaro levantaron hasta convertirla en Hacienda Ganadera, hacia el occidente de la Cienegueta,  al lado derecho del camino hacia el Puerto del Mango. Pasó luego a descendientes suyos pero ya luce bastante decaída

F  El Tormento: Don Eliseo Ramos y su señora Concepción Gutiérrez establecieron una bella y productiva Posesión hacia el occidente, al lado derecho del camino hacia El Chuzo, a la que llamaron:  El Tormento.

F  El Chuzo: Territorio ubicado en el sur-occidente que constituyó predio de varias posesiones: Hacia los lados de las ciénagas llamadas Vanega y Las Flores se estableció don José del Rosario Aconcha. A orilla de la ciénaga llamada Peralejo, que hace límite con el Corregimiento Salvadora, levantó don Juan Ramos y su señora Simona Aconcha su hermosa Posesión llamada Pere. Hacia el camino real se ubicó don Isabel Villalobos y su señora Vita Flórez, quienes llamaron a su Posesión  Costa Rica. Don Isabel denunció también predios en lo que sería luego el centro del pueblo. En dirección hacia El Chuzo, por El Pozo Gatero levantó también don Antonino Aconcha y su señora Manuela Julio una Posesión.

F  Santa Rosa y El Amparo: Por el paso de  Los Chuices hacia Guamal, en el occidente, aún se observan los vestigios de estas dos Posesiones. Eran propiedad de don Alejandro (Alejo) Fuente y doña Heliodora (Lola) Ramos.

F  Corocito (1): Territorio donde don Agustín Pérez y Ana Villalobos, lo mismo que don Manuel Narváez establecieron sus Posesiones dedicadas al levante de grandes lotes de ganado vacuno.

F  Collaima: Posesión ubicada entre El Corocito y Santa Rosa. Allí levantó don Tomás Alvarado y su señora Gregoria (goya) Ardila a su familia.

F  La Ceja: Posesión localizada a orillas del camino real donde don Hipólito (polo) Florián levantó su numerosa familia.

F  El Corocito (2): Territorio por el paso de la trocha hacia Corralito, donde levantaron Posesiones don Pedro Cantillo y doña Eufemia Toloza; don Francisco Tomas y doña Simona Toloza; don Carmen Alvear con doña Cecilia Cantillo y don Roque Calleja con doña  Petrona Arbeláez.

F  El Paraíso: Tal fue el nombre que don Socorro Rodríguez dio a su Posesión hacia el nor-occidente. Don Simón Rodríguez (hijo) la heredó y sus descendientes aún la conservan.

F  Mulengue: Territorio contiguo a El Paraíso donde levantaron posesión:  don Juan María Alvarado y que heredó su hijo Jeremías, marido de doña Antonia Guillén. También don Juan Villegas con su señora doña Timotea Zambrano; lo mismo que Inocencio Alvear y su señora Matilde Alvarado.

Posesión significaba predio separado en un territorio baldío por alguien quien denunciaba haber tomado posesión de él y construido allí su vivienda. La oficina de rentas nacionales lo registraba y le asignaba un catastro anual. Luego de varios años de posesión el denunciante podía solicitar expedición de título de propiedad.

En realidad, aunque por aquellos tiempos (primer tercio del siglo XX) ya se hablara de Guaimaral, el grupo de Posesiones localizadas en el territorio no constituía un pueblo propiamente dicho. Formaban, sólo un grupo de viviendas cercanas ocupadas por familias independientes. Inclusive, en sectores como El Chuzo y los dos Corocitos, donde había varias Posesiones inmediatas, no se vivía como en pueblos, sino como en fincas. Es decir, unidades autosuficientes donde sus miembros no disponían de ornato común. Hasta los caminos aún eran privados y no compartían otros elementos en forma comunitaria constante.
A las Posesiones se llegaba por pasos que atravesaban los predios a los cuales se entraba por puertas de trancas o por broches de alambres. Una jauría de perros avisaba la llegada de alguien. Todavía a algunas viviendas de El Chuzo, Pere, El Corocito, entre otras, se llega por un paso abriendo broches o pasando trancas y avisa la misma canina  alarma.
Tal vez el único intento de construir  casas alineadas semejante a una calle ocurrió en el sector del Pozo Gatero, donde personas familiares construyeron sus viviendas. Fue el caso de doña Agapita Aconcha, doña Mónica Aconcha (hermanas), doña Urbana Sánchez, doña Munuela Rodríguez (hijas de la primera) y doña Aurora Rangel y Benacio Ruidíaz. Pero el intento quedó bloqueado, porque los vecinos no dieron paso a la posible calle. Ocurrió lo mismo hacia el norte de El Chuzo, donde los hermanos Silvestra, Jacobo, Andrés, Rangel y otros familiares construyeron una hilera de casas contiguas, pero que con el tiempo se acabaron.

ORGANIZACIÓN DEL PUEBLO:
F  Fase Inicial: Se sabe que La ordenanza No: 15 del 02 de julio de 1905 elevó a Guamal a la categoría de Municipio. Allí se menciona a Guaimaral como parte de su territorio. Pero no se sabe quien estableció el pueblo como tal, ni cuando. Por versiones de los viejos se afirma que para 1915 ya existía la primera calle del pueblo formalmente trazada. Se extendía desde el predio de los Lerma en el norte hasta el predio de don Francisco Flórez en el sur. La atravesaba el camino que venía desde Collaima y La Ceja hasta Campo Hermoso (camino real) y el que venía desde El Paraíso hasta Saballo pasando por Tierra Grata, éstos en sentido occidente-oriente. El sector de la iglesia ya estaba demarcado en  el costado occidente de la calle, en el extremo sur. En el costado oriente de la calle, frente a la iglesia, se dejó lote para escuela, inspección y cárcel.

El trazado inicialmente incluía pocas viviendas, pues los lotes permanecieron vacíos bastante tiempo. Sólo con el correr del tiempo algunos de sus dueños construyeron las primeras casas del poblado que aunque mantenían el aspecto de fincas ya estaban construidas en línea de calle. Entre ellas, de norte a sur: tres de la familia Vicente Florián y Andrea Villa; dos de la familia Manuel Aconcha y Margarita Aconcha, la de Benito González, la de Irene Ramos, la de Bernardino Lima, la de Genoveva Arias, la de Ladislao Muñoz, la de Cesareo Cadena, la de Petronila Barriosnuevo, la de Emiliano Pacheco, la de Rumaldo Rangel Ramos y la de Leonardo Blanco. Sin embargo, aquella primera calle sirvió para iniciar el proceso comunitario propio de un pueblo. Carreras de caballo, fandangos o cumbiambas, peleas de gallos, animadas con apuestas, ron, tabaco y chucherías, busca pleitos, fueron atrayendo a los vecinos, luego de sus faenas diarias, desde las Posesiones hacia las esquinas de la calle, generando ambiente de pueblo.

Por aquel entonces se debió construir la iglesia. Su establecimiento seguramente incrementó y fortaleció el proceso de vida comunitaria con la realización de los primeros actos religiosos en común. Así mismo, le dio forma y ensanchó el poblado; pues se abrió el tramo de calle que va desde la plaza hasta el puerto de la Cienegueta. En ese entonces, Puerto del Suán y establecido como entrada principal al pueblo; de ahí que hacia él se colocara el frente de la primera iglesia construida.
La nueva calle si trazó lotes para vivienda tipo pueblo y sus dueños fueron construyendo con el tiempo. Entre ellas, de norte a sur: las de Antolín Villalobos, Lázaro Cadena, Natividad Aconcha, Rumaldo Rangel Torres, Domingo Rodríguez, Agapito Villarruel, Angélica Lima, Francisco Flórez, Pedro Villarruel, Eulalio Toloza, Gil Villalobos y Manuela Rangel. También se abrió camino desde El Tormento hasta la Angostura, con paso hasta El Chuzo.
De modo que ya se podía hablar del Guaimaral inicial, consistente en una pequeña iglesia en el centro. Por el costado oriental de ésta la primera calle extendida hacia el norte. Por el lado occidental la segunda calle orientada hacia el sur. Además, tres caminos o callejones que cruzaban dichas calles de occidente a oriente (véase dibujo 01). Este pueblo inicial se mantuvo por varios años, sometido a la preponderancia de las Posesiones   que  seguían  imponiendo  su  estilo  de vida. Ello no obstante disponer ya de Camino Real, Plaza, Iglesia y Cárcel, como elementos propiciadores de vida comunitaria.

F  Primera Expansión: En la expansión de aquel pueblo inicial, debe mencionarse el efecto de las grandes crecientes, las cuales hicieron que éste se ampliara para dar cabida a las numerosas familias que llegaron desde la orilla del río Mompós buscando socorro.
Todavía se menciona el efecto de las crecientes de 1916, 1932 y 1943, cuando llegaron muchas familias forasteras, teniendo que alojarse hasta en la iglesia. Varias de ellas, pasadas las crecientes, decidieron quedarse, optando por hacerse aunque fuera  a un solar no inundable.
Las periódicas llegadas de familias buscando radicarse en el pueblo, pero sobre todo las cada vez más numerosas familias en las Posesiones, donde los hijos habían crecido y conseguido sus mujeres (los varones) o sus maridos (las mujeres) y también habían procreado, exigieron la construcción de nuevas viviendas. Esa necesidad se orientó hacia el trazado y apertura de más calles que propiciaran nuevos solares. De ahí que con el tiempo se abriera la llamada calle arriba, extendiéndose desde el predio de doña Cristina Moya en el sur hasta la orilla de Saballo en el norte (véase dibujo 02). En dicha calle se fueron estableciendo varias viviendas; entre ella, de norte a sur, las de Valentín Alvarado y Salvadora Vega; la de Isabel Rangel (murillero); la de Rumaldo González; la de Cruz Moya (murillero); la de Ramón Peñaloza y Rita (smi); la de Ignacio Palomino y Cándida Ruidíaz; la de Poligenia Peñalosa; la de Isabel Pérez y Juana Rodríguez; la de Delfín Pérez y Jobita Rodríguez; la de Bonifacio Rodríguez y Anaidalide Rangel; la de José Rosario Cadena y María Moya; la de Ciriaco Ángel; la de Paula Villalobos y Santiago Ramos; la de Pablo Cadena y Rosa López; la de Modesta Ramos; la de Agripina Cadena; la de Juan Ventura Rangel; la de Antonino Aconcha; la de Fernanda Villalobos; la de Cristina Moya, entre otras. El camino Real tomó forma de carrera y a su lado construyeron viviendas, viendo de oriente- occidente, Pedro Ángel y Justa López, Tiburcia Rangel y Sebastián Aconcha, Arsenio Ramos y Laureana Villalobos (La Tito), Carmen Cadena (guacharaco) y Aniceta Quiroz, Críspulo Pacheco y Evangelista Rangel, J. Manuel Ávila e Inés María Amariz, Octavio Rodríguez e Irene Moya y Felipa Cadena. Las dos últimas ya existían, pero fueron reubicadas.
  
F  Otras Expansiones: En la década del setenta se abrió la calle que va desde El Paraíso, en el norte, hasta interceptar el callejón que viene de El Corocito y se le llamó calle nueva. No obstante los más de trescientos metros del tramo abierto, para ese entonces sólo se construyeron tres o cuatro viviendas; número este que fue aumentando con el tiempo. Tal que a mediados del año 2006, ya tenían vivienda allí José Daniel Villarreal Florián, Gregorio Alfaro, Simón Pérez, Adalberto Villarreal Florián, Néstor Barraza, Armando Alvarado, Ubaldo Villarreal Florián y Leli Leguía con su señora Flor Rocha, entre otras.

A finales de los años ochenta se abrió el tramo de callejón por entre Campo Hermoso y Tierra Firme hasta Saballo. Nuevas viviendas se construyeron allí: la de Juvencel Aconcha y Ana Tulia Villalobos, Fernéi García Navarro, Dionisio Cadena Gutiérrez, Crispiniano González Ángel, Pablo Florián, Édinson Cadena Villalobos, entre otras. También se abrió el callejón que va desde el Pozo Gatero hacia el oriente, dando cabida a nuevas viviendas: la de Alberto Acosta y Sabina Ramos, la de Felipe Rangel y Belarmina Castro, la de Ariel Alvear Moreno, entre otras que ya existían allí. Se construyeron viviendas en el callejón de El Silencio como la de Alcídez Florián y Cleotilde Ruidíaz, Ángel María González Rangel y Hortensia Ángel López, Emilio Villarruel y Ángela Pacheco y otras.

En el año 2000, otra vez una creciente generó la más notoria expansión del poblado en los últimos tiempos. Esto al formarse el barrio Nuevo Milenio, para solucionar la crisis de vivienda que se produjo por la inundación de aquel año. Este barrio se extendió hacia el occidente, desde el pueblo hasta el cementerio por el lado norte del camino real y representó una ampliación de 66 viviendas más al pueblo. Esto dio la oportunidad a muchas parejas jóvenes de tener su propio hogar independiente, saliendo de la casa paterna. Todo para elevar el total de viviendas del pueblo, en el año 2006, a 275 incluyendo Los Corocitos, Pere, El Chuzo y otras viviendas aledañas.

Tomado del Libro: GÉNESIS DE GUAIMARAL
Unidad I: GÉNESIS Y ORGANIZACIÓN DEL PUEBLO.
Autor: URIEL VILLALOBOS CADENA.


GUAIMARAL: LA IGLESIA.

Se afirma que construir iglesia es consolidar pueblo. En el caso de Guaimaral se cumplió tal afirmación. Pues según los viejos, luego de que un señor de apellido Soto, llegara al pueblo con sus dos hijos como ayudantes, contratado para levantar la iglesia, el pueblo tomó auge y empezó a predominar frente al ambiente de finca. Aquella primera construcción tenía paredes de barro, estructura de madera redonda, techo de palma amarga y puertas de madera labrada. Por el recuerdo y la edad de las personas de entonces el hecho debió ocurrir alrededor de 1915.

En 1945, mientras en el mundo se hablaba del Hitler y Churchill, en Guaimaral se hablaba de don Francisco Canedo, un albañil que llegó desde la ribera momposina, contratado para  reconstruir la iglesia. Esta vez con paredes de ladrillo quemado, techo de teja juanasanchera, piso de cemento cuadriculado, estructura de madera aserrada, puertas y ventanas de madera cepillada. En el año 2005 algunos viejones recordaban que siendo muchachos salían de la escuela con la profesora Juana Verdugo, iban hasta el Caño Grande a traer en hombro uno o dos ladrillos, según la capacidad personal.
Recuerdan también la gran festividad que se realizó un día tres de mayo para inaugurar la nueva iglesia, cuyo tamaño era el triple de la anterior. Su alto campanario, en el centro del frente, terminaba en una vistosa cruz de cemento, lo mismo que sus dos columnas esquineras a lado y lado, dos metros más bajas que la central. Sus puertas, ventanas y mobiliario eran lujosos, lo mismo que su altar. Comentaban que hasta en Guamal empezaron a ponerse celosos de tan bonita iglesia, por su vistosidad. Además, porque en los pueblos cercanos seguían con su casita de palma y en muchos ni siquiera habían podido construir una.

Sin duda, aquella fue una época de esplendor para Guaimaral, no sólo por su nueva iglesia sino por otros logros alcanzados para su vida de pueblo. En este sentido, se reconoce la importante participación de personas que habían llegado como inmigrantes y echaron raíces en el pueblo. Entre ellos don Ladislao Muñoz, quien construyó la mejor casa del pueblo en una esquina de la primera calle; los hermanos Agapito y Pedro Villarruel; Don Anicasio Calleja, entre otros. Ellos y personas oriundas, con visión futurista, se apersonaron del progreso guaimaraluno y fueron artífices de varios logros comunitarios.
Otras Transformaciones de la Iglesia: En 1973, a raíz de críticas que consideraban mal orientado hacia el sur el frente de la iglesia, pues el Puerto del Suán (o de Manuela Rangel) ya no era la entrada principal y que las iglesias mejor debían mirar hacia el norte o hacia el oriente, luego de reuniones, la mayoría de la comunidad decidió invertir la posición. Entonces se colocó el frente mirando hacia el norte, se cambió el techo de teja por zinc y se decoraron las paredes interiores con pinturas de motivos sagrados. Ello implicó adquirir los dos predios contiguos al nuevo frente a fin de poder construir la plaza respectiva al frente, pues la vieja plaza quedó en la parte trasera, así la iglesia quedó con dos plazas. La nueva y amplia plaza posee una cancha polideportiva y un parque en cuyo centro se levanta un monumento a la Virgen María, patrona del pueblo. Dos detalles acerca de la nueva plaza son que: primero: los predios adquiridos pertenecían a don Beatriz Rangel Ramos, uno y a doña Petronila Barriosnuevos Florián, el otro; segundo: en el parque inicialmente se hizo una caseta comunal para reuniones y fiestas.  
Otro dato acerca de la iglesia fue que en el año 2002 se volvió a cambiar el zinc del techo y se eliminaron las pinturas de las paredes interiores.

Tomado del Libro: GÉNESIS DE GUAIMARAL
Unidad  IV: ORNATO Y SERVICIOS.
Autor: URIEL VILLALOBOS CADENA.




POSIBLES ORÍGENES DEL NOMBRE:
Se sabe poco acerca del nombre de Guaimaral, pues su origen se pierde en el pasado debido a que no se conoce algún vestigio que pudiera servir de fuente histórica. De ahí que las explicaciones que aquí se presentan se hagan sólo a modo de hipótesis posibles y son las siguientes.

F  Sitio donde abundaba el árbol de guaimaro: Pudo ser que en el pasado el territorio constituyera un guaimaral, análogo al caso de Guamal, Guacamayal, Matarratonal, Algarrobal, Pajaral, Corozal, Caimital, etc. La contrariedad radica en que dicho árbol se habría extinguido muy tempranamente, fenómeno poco dable en aquellos tiempos y en la región de carácter boscosa. Los habitantes más viejos que aún viven (entre ochenta y noventa años de edad) afirman no haber conocido abundancia de dicho árbol en el entorno. Sólo recuerdan la existencia de un legendario árbol de esa especie a orillas del camino hacia Corralito, en el sector llamado El Corocito, espécimen bastante exótico en el lugar y que el dueño del predio taló por allá a principio de los años sesenta. El autor recuerda dicho árbol, su enorme tamaño, su grueso tallo quilloso denotando pasar de los sesenta años de edad, su tupido follaje, sus   abundantes   frutos   que   al   madurar   caían y tupían el suelo. Recuerda que, como cosa de muchachos con su hermano, aún con tanta abundancia de otras frutas silvestres, a veces cogían la pequeña pepa parecida a la semilla del mamoncillo, la cocinaban, se la comían o alimentaban a los cerdos.
En conclusión, no hay evidencia de que en el territorio hubiese existido guaimaro en abundancia, como hecho propiciador del nombre del pueblo; y que dicha especie se hubiese extinguido siendo poco susceptible de tala por su vana  e inútil madera.

F  Asentamiento del Cacique Guaimaral: Es posible que la expresión sea ciertamente un vocablo aborigen, en este caso de lengua Chimila por ser la etnia que habitó el territorio. Otros vocablos, reconocidos como indigenismos, muy comunes en la región y que tienen la misma combinación ya españolizada, refuerzan esta hipótesis. Tal es el caso de Guatapurí (aguas puras); Guajira (montaña que entra al agua); Guaguaco (aguas o ciénagas unidas); Guaguana (reserva de agua en la piel); Guataquí (caminar sobre el agua); Guácimo (agua viscosa); Aguadera (vasija con divisiones para cargar agua) Aguaestrada (agua alta, principal o frontal); Guauda o guadua (cañizo con agua); Guacal (vasija para agua); Chimichagua (agua mayor o abundante). Recuérdese que los aborígenes colocaban los nombres en alusión a los rasgos o características de lo nombrado.  Según esto, de los monemas gua (agua) y mar (salado), se puede deducir que (Gua i mar al) significaría algo así como: agua del mar, agua salobre o agua del sábalo. Esta última expresión tiene mucho sentido, pues se relaciona con el topónimo Saballo, la principal ciénaga del pueblo y que sí debe su nombre, a que en el pasado, en sus aguas abundaba el pez llamado Sábalo o Saballo, por tener sus carnes salobres, uno de los pocos peces que puede vivir en el mar y en ciertas ciénagas. Como refuerzo a lo anterior, debe recordarse que en el pasado, entre las tantas ciénagas de la región, sólo en dos de ellas se producía el sábalo: en Zapatoza y en Saballo, de donde fue extinguido por la excesiva extracción. Otro argumento importante en esta reflexión es el de la tradición oral, el cual se narra en la Leyenda de Ño Guaimaral.
En conclusión, el pueblo estaría en el asentamiento del cacique Chimila “agua del sábalo”, “agua salobre” o Guaimaral, ya españolizado.

F  El Nombre se deriva de el Señor (Ño) Guaimaral quien habría fundado el Pueblo: Para esta hipótesis no se ha hallado argumentos. Sobre todo porque en el Español de aquella época no existía dicha palabra como apellido; tampoco en las combinaciones léxicas que resultaron del proceso de colonización, de donde hubiera podido salir el Señor Guaimaral, presunto fundador del pueblo.

Tomado del Libro: GÉNESIS DE GUAIMARAL
Unidad  I: GÉNESIS Y ORGANIZACIÓN DEL PUEBLO.
Autor: URIEL VILLALOBOS CADENA.

POZOS PÚBLICOS Y ACUEDUCTO:

F Primer Pozo Público: El primer pozo público que tuvo Guaimaral, lo hizo el vecindario en 1946 y estaba ubicado en una especie de camellón que existía en medio de los lotes actuales de don William Ávila Amariz y el de doña Erlinda Rangel. El pueblo lo abandonó y lamentó su dulce agua, desde la mañana en que el cubo de un usuario no quería llenar porque algo muy grande se lo impedía en el fondo del pozo. No era para menos, el soplado cuerpo de un burro callejero, flotaba abajo, pues había saltado la cerca de mepas que lo protegía y caído allí durante la noche.

F El Aljibe: En 1950, se abrió el segundo pozo público, en la plaza de la iglesia. Para evitar otro percance se contrató a don Epifanio López, para que lo anillara desde el fondo y le construyera un brocal, con su respectiva tapa, tal  que impidiera la caída de animales en él. A dicho pozo se le llamó Aljibe y su agua era dulce, pero se salobrizó después del anillado. Hasta mediados del 2006, dicho aljibe  aún se podía ver allí en su sitio, como vestigio del pasado, pero ya abandonado.

F El Acueducto: A unos cuantos años de terminar el siglo XX y el segundo milenio, el cielo bendijo a Guaimaral, porque se logró la dicha de tener un pequeño acueducto. Consiste en un pozo profundo, un tanque elevado, una moto-bomba y tubería madre enterrada en las distintas calles.
Los usuarios conectan su tubo domiciliario a la tubería madre y por una cuota muy módica, se benefician del agua; la cual, dicho sea de paso, es de calidad excelente. Desde 1995, cuando empezó a funcionar, el sistema se tanquea durante la noche y al día siguiente se abre la válvula para que llegue el agua a las viviendas, hasta cuando el tanque queda vacío, proceso que tarda de cuatro a cinco horas. En este caso, debe reconocerse que a veces “santa política” hace uno que otro milagro.

Contenido en: GÉNESIS DE GUAIMARAL
Unidad  IV: ORNATO Y SERVICIOS.
Autor: URIEL VILLALOBOS CADENA.

SISTEMA SANITARIO:

Como en la mayoría de los pueblos de la región, incluso en la cabecera municipal, el único sistema sanitario que tenía Guaimaral, era el monte. Podía ser:

F  Sistema Roza (roza la yerba con el cachetón): Se corría hasta el rastrojo baldío más cercano y se deponía directamente en el suelo. También podía ser tirando allí el envuelto en hoja de plátano. Cuando se hacía directamente había que cuidarse de los cerdos y aves de corral, no fuera que tumbaran al usuario o lo picaran en parte peligrosa antes de parase, como ocurrió muchas veces a ancianos, niños y a uno que otro grande.

F  El Sistema Gato: Se corría hasta el platanal de las viviendas, se hacía un hueco en el suelo con un espeque, se deponía en él y se tapaba.

F  Sistema Acuático: Esto era, correr hasta el puerto, subirse a una canoa, sacar el cachetón por el bordo y soltar el chirrete. En éste ultimo caso la limpiada era especial: se hacía con agua; porque en los otros sistemas tocaba con una tuza, un garrote o un retoño.

F  El Escusado: En algunas viviendas existía también el llamado Escusado. Consistía en un pozo superficial al que se le colocaba en la boca una tinaja rota por debajo, para que el telegrama pasara derecho. La tinaja se tapaba con un pedazo de tabla y, de poderse, a todo el sistema se le ponía techo y cerca. El problema era que, al usarlo, cuando se destapaba, los gases podían levantar al usuario o desmayarlo por el concentrado perfume. Y lo otro: seguía siendo muy contaminante.

Acotación: Todavía se recuerda el olor emitido por los Escusados de las escuelas. Hacían arrepentir a cualquiera y por eso mejor se atravesaba el trascorral vecino y en forma furtiva, se sembraban las semillas de papaya, patilla o guayaba, en el platanal contiguo.

F  Pozo Séptico: A finales de los años ochenta se empezó a promover el sistema de Pozos Sépticos. La Secretaría de Salud lo estableció en forma obligatoria, para contrarrestar el alto grado de contaminación que se producía y que impactaba en la salud de la población, debido a que, por filtración, las heces llegaban a las aguas superficiales del suelo, las cuales se tomaban para consumo mediante pozos llanos. Quienes pudieron hicieron el esfuerzo. Pero un gran número de viviendas siguen con los viejos sistemas.

F  Sistema Lavable: Luego, con el establecimiento del acueducto, muchos vecinos se animaron a hacer el Pozo Séptico, colocándole taza lavable. Eso bajó los niveles de contaminación- Pero se tiene el problema que cuando ocurren crecientes grandes, el sistema se desploma y se pierde el esfuerzo. Por todo esto, se espera que en el futuro se piense en un sistema de alcantarillado más seguro y eficiente.

Tomado del Libro: GÉNESIS DE GUAIMARAL
Unidad  IV: ORNATO Y SERVICIOS.
Autor: URIEL VILLALOBOS CADENA.
INSPECCIÓN, CÁRCEL Y TELEFONÍA:

Según Cuentan, sólo para controlar a los parroquianos que se excedían de ñeque, desde los inicios del pueblo se construyó un local para Inspección y Cárcel. Era una casa de bahareque dividida en dos secciones: Una, donde atendía el Inspector, en una mesa con gavetas y tres taburetes; eso cuando era estrictamente necesario, porque casi siempre atendía en su casa y hasta en la calle. La otra, era la cárcel, con una rústica banca de varios puestos, un pesado Cepo de madera y sin paredes; allí se dejaba a los detenidos y se le ponía Cepo sólo a los groseros. La primera que tuvo el pueblo estaba en la esquina sur-oriental de la iglesia; donde después se construyó la caseta para la planta eléctrica que se quedó en proyecto. El segundo local que se construyó con el mismo fin quedó ubicado al lado norte del viejo cementerio. Tenía las mismas características del anterior; pero su techo era de zinc e incluyó patio alambrado, para cárcel de  burros, caballos y vacas que no aseguraran.
Acotación: En aquella época, las multas por detención y liberación  de semovientes se convirtieron en el principal rubro de ingresos del Corregimiento. Eso hasta que una noche, acosados por el gran hacinamiento, el hambre y la sed, los presos  se amotinaron, irrumpieron violentamente en el despacho y se comieron los libros de registro y demás; como se comprobó dos días después cuando el Inspector llegó con algunos dueños a liberar sus detenidos. El hecho produjo una severa crisis de identificación, pues la población se quedó sin registros de nacimiento, notas de degüello y demás información primaria.

A mediados de los años ochenta, el local se utilizó para colocar cabinas de Telecom, que mediante la instalación de una elevada antena, empezó a prestar servicio de telefonía en el pueblo, no sólo en las cabinas públicas sino en algunas viviendas (Pedro Rangel González, Zunilda Rangel, Carmela Villarruel, Hernando Cadena, entre otros). El servicio se mantuvo durante varios años, hasta que un rayo dañó la antena y no la volvieron a reparar; tal vez por la crisis general de dicha empresa y porque la era del sistema celular estaba en marcha. El predio terminó anexándose al colegio  SCJ.

Tomado del Libro: GÉNESIS DE GUAIMARAL
Unidad  IV: ORNATO Y SERVICIOS.
Autor: URIEL VILLALOBOS CADENA.